Salud Ósea

Si bien cada una de las etapas de la vida es importante y posee características especiales, la infancia y la adolescencia son momentos claves para el crecimiento y desarrollo óseo. Los factores que intervienen en dichos procesos son numerosos pero la nutrición desempeña un papel primordial, aportando los nutrientes necesarios y regulando la síntesis de hormonas y factores de crecimiento relacionados con el crecimiento y desarrollo del hueso.

La necesidad del Calcio

Entre los nutrientes claves para la correcta formación y mantenimiento de los huesos están el Calcio y la Vitamina D. Durante la infancia y la adolescencia, el organismo sufre la mayor necesidad de calcio, el mineral más abundante en el cuerpo humano. Un 99 % del mismo se encuentra en huesos y dientes, a quienes otorga firmeza y el 1 % restante participa de funciones esenciales como contracción muscular, coagulación sanguínea, etc.

Una ingesta suficiente de calcio asegura la óptima mineralización y permite un pico de masa ósea adecuado entre la segunda y tercer década de vida. Una vez superado este período, el hueso ya no es capaz de acumular mayor cantidad de dicho mineral; por el contrario, la masa ósea comienza a decrecer. Ésta es la razón por la cual hasta los 25 a 30 años el consumo adecuado de calcio, conjuntamente con la Vitamina D y demás nutrientes, asegura la formación de una estructura sólida en los huesos y previene el desarrollo de osteoporosis en la vida adulta.

La cantidad adecuada de calcio que debe consumirse en la infancia y la adolescencia, según recomendación de diferentes organismos expertos, se encuentra entre los 800 a 1300 mg. por día. Para alcanzar estos valores es imprescindible el consumo de lácteos: de 2 a 3 porciones diarias (cada una equivalente a un vaso de leche/ yogur o a 1 porción de queso) aseguran el aporte adecuado de este mineral. La contribución en calcio que hacen otros alimentos consumidos habitualmente es muy pobre si se compara con el contenido de los productos lácteos, principalmente aquéllos que son fortificados.

La leche, un alimento completo

La leche es uno de los alimentos más completos por la cantidad y variedad de nutrientes que contiene. Consumirla diariamente mejora la calidad de la dieta en su totalidad. Aporta no sólo calcio, sino también proteínas completas, hidratos de carbono, grasas, fósforo, vitaminas A y D y complejo B.

La prevención de enfermedades óseas como la osteoporosis es una tarea que debe desarrollarse desde la infancia. Una nutrición adecuada en las primeras etapas de la vida junto con la actividad física son pilares fundamentales para la salud de los huesos.

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