Buena nutrición, fundamental para la calidad de vida.
A medida que aumenta el nivel de conciencia de la población sobre la relación entre nutrición y salud, son cada vez más las personas interesadas en conocer con mayor profundidad las características de los alimentos que forman parte del menú de todos los días. No caben dudas de que un mayor conocimiento sobre nutrición y una mejor alimentación son beneficiosos para todas las personas, en todas las edades.
Un chico aprende a comer sano si tiene alimentos saludables al alcance de su mano en la casa, ya que los chicos repiten los hábitos alimentarios de los padres. Cuando los chicos tienen hambre, comen lo que encuentran. Si lo que encuentran en casa es leche, fruta, yogures, leches saborizadas, ensaladas, panes y pancitos integrales, agua, licuados de frutas, estaremos contribuyendo a su buena alimentación.
Esto no quiere decir que una vez por semana no les permitamos comprar golosinas, aunque estarán tan poco acostumbrados a verlas que tal vez elijan algo más sano como una barrita de cereal.
Presionar a los chicos para que coman y negarles el acceso a determinados alimentos, puede lograr que los coman en exceso cuando tengan oportunidad de hacerlo.
No debemos insistir cuando los niños dicen “No quiero más”. No es recomendable utilizar la frase “2 cucharadas más” o amenazas del tipo “Te dejo sin helado si no comés la verdura”. Tampoco conviene decirles que no pueden comer galletitas dulces, papas fritas, gaseosas. Simplemente no hay que tenerlos en casa habitualmente.
Los chicos cuyos padres les prohíben determinados alimentos tienen más probabilidades de comerlos a escondidas, en secreto y, por lo general, fuera del hogar.
Los chicos aprenden con el ejemplo. Si ven a sus papás comer muchos dulces y tomar gaseosas, ellos lo harán también.
Deberíamos ofrecerles una amplia variedad de alimentos saludables y lograr que la hora de la comida sea algo placentero y no un campo de batalla. Los chicos deberían participar de la selección y de la preparación de algunas comidas. En lugar de llenar de comida el plato de un niño es mejor ofrecerle pequeñas porciones y, si las come, ofrecerle más. Las chicas que ven a sus mamás obsesionadas por perder peso tienen más posibilidades de repetir esa conducta.
Si bien los padres deben evitar que sus hijos sufran sobrepeso, también deben acordarse de ser buenos modelos y tener hábitos saludables respecto a qué comer y a la actividad física que realizan para que sus hijos puedan imitarlos
Con el inicio de las clases reaparece la preocupación de los padres sobre la alimentación de sus niños durante el período escolar.
Muchos chicos pasan casi todo el día en la escuela y esto implica realizar más de dos comidas en ella, en el comedor o a través de viandas llevadas desde casa. Otros, si bien van menos tiempo, cuentan con horarios complicados para desayunar, almorzar o merendar entre las actividades de la escuela y las extracurriculares.
Para los que van al jardín.
Los niños que van al jardín están en una edad muy importante para la adquisición de hábitos alimentarios saludables. Es por eso que ésta es una buena etapa para incorporar el desayuno, la comida más olvidada por nuestros niños. Si van al turno mañana, generalmente desayunan en el jardín. Como padres, podemos preguntar qué es lo que les brindan allí y ver la forma de poder lograr que la infusión que les dan (sea té o mate cocido) no sea preparada sola sino con leche. De esta manera, ayudaremos a cubrir la recomendación de calcio.
Además de la infusión con leche, un buen desayuno incluye "algo para comer", que puede ser pan, galletitas, cereales, etc. Este mismo esquema de “algo para comer” más "algo para tomar" que contenga un lácteo (leche, yogur, postre de leche, leche saborizada) sirve también para la merienda.
Si van al turno tarde, es muy importante organizar los horarios, ya que es común, pero no bueno, que los chicos a la noche se queden levantados hasta tarde y luego despierten cerca del mediodía. Y ahí empieza la corrida para vestirse y atragantarse el almuerzo antes de ir al jardín, obviando el desayuno.
Para los que van a la escuela.
Si durante la etapa preescolar no lograron incorporar el hábito del desayuno, costará un poco más adquirir el hábito en este momento pero vale la pena el esfuerzo.
El desayuno es una de las comidas más importantes del día, teniendo en cuenta que el cuerpo no recibe alimentos desde la noche anterior y nos levantamos para ponerlo en movimiento. Hay motivos más que suficientes para insistir en la importancia de esta comida. Para eso es necesario cambios paulatinos familiares en lo que respecta a horarios y hábitos, ya que los padres no están convencidos de que todos necesitamos desayunar.
