Nuestros huesos son los responsables de dar forma y soporte a nuestro cuerpo, facilitar la locomoción, proteger órganos y muchas otras importantes funciones a lo largo de nuestra vida. Tenemos 206 huesos (sin contar los dientes), cuya correcta formación y mantenimiento dependen de múltiples factores, entre ellos la alimentación.
El hueso es un tejido muy dinámico, cuya remodelación y formación se ve afectada por falta o exceso de algunos nutrientes, dando origen a enfermedades tan difundidas como la osteoporosis, raquitismo, osteomalacia, etc.
Una alimentación balanceada permitirá obtener todos estos nutrientes en calidad y cantidad. Debemos prestar atención en el consumo de alimentos como leche, frutas y verduras, no sólo por su aporte a la salud ósea, sino por su escaso consumo en nuestro país
La leche y sus derivados constituyen la principal fuente de calcio en nuestra alimentación. El consumo de leche en cantidades adecuadas (2 a 3 vasos/día) en todas las edades, se relaciona con mejor formación ósea y menor riesgo de fracturas. Su consumo debe estimularse a lo largo de toda la vida para mantener los huesos lo más fuertes y sanos posibles. En los últimos años se ha relacionado tanto al calcio como a los lácteos con la reducción de riesgo de enfermedades no relacionadas con los huesos como hipertensión, obesidad, cáncer de colon, etc.
La leche y sus derivados también contienen naturalmente otros nutrientes (proteínas, fósforo, potasio, etc.), que participan en la formación del hueso. El consumo de lácteos, por cantidad y variedad de nutrientes, mejora la calidad de la alimentación general. La fortificación actual agrega vitamina D y C, sumando más nutrientes esenciales para una óptima salud ósea.
La leche posee otra ventaja: la multiplicidad de usos culinarios permite una gran variedad de preparaciones dulces o saladas que son aceptadas generalmente hasta por aquellas personas que dicen no consumirla. El uso de leche y derivados en diferentes platos facilita el consumo de los principales nutrientes para el mantenimiento de la salud ósea. Si se sufre de intolerancia a la lactosa, existen leches reducidas en lactosa que permiten volver a consumirla sin malestares posteriores.
¡TRABAJEMOS POR HUESOS MÁS FUERTES Y SANOS PONIENDO EN PRÁCTICA ESTOS SIMPLES CONSEJOS!
